Entre los 3 y 5 años, es habitual que aparezcan preguntas grandes: de dónde vienen los bebés, qué pasa cuando alguien muere, por qué el abuelo ya no está. Merecen respuestas honestas, adaptadas a lo que pueden entender a esa edad.
Principios generales para responder
- Responde con honestidad, sin inventar historias que luego tengas que desmentir
- Ajusta el nivel de detalle a lo que realmente pregunta, sin añadir información que no ha pedido
- Está bien decir "es una buena pregunta, déjame pensar cómo explicártelo" si te pilla desprevenido
Sobre de dónde vienen los bebés
A esta edad, una respuesta sencilla suele bastar: "crecen dentro de la mamá, en una parte especial de su cuerpo llamada útero". No hace falta entrar en detalles que no ha preguntado; las siguientes preguntas irán llegando con el tiempo.
Sobre la muerte
Evita eufemismos como "se ha ido a dormir" o "se ha ido de viaje", que pueden generar miedo a dormir o a los viajes. Es preferible una explicación sencilla y honesta: "cuando alguien muere, su cuerpo deja de funcionar y ya no vuelve, pero seguimos recordándolo y queriéndolo".
No hace falta tener todas las respuestas perfectas
Lo que más tranquiliza a un niño no es la respuesta técnicamente perfecta, sino sentir que puede preguntar lo que sea y que vosotros respondéis con calma, sin evasivas ni dramatismo.