El primer año de bebé es también el primer año en el que descubres cuánto se puede vender apelando al miedo de "hacerlo mal" si no compras tal cosa. Antes de gastar, vale la pena separar lo útil de lo superfluo.
Lo que muchos padres compran y apenas usan
- Calienta-toallitas: parece un detalle, en la práctica casi nadie lo usa más de dos semanas.
- Bañera con mil accesorios: una bañera sencilla o incluso el fregadero de casa cumplen igual los primeros meses.
- Ropa de recién nacido en exceso: los bebés crecen rapidísimo; comprar demasiado de la talla más pequeña suele acabar sin estrenar.
- Zapatos para bebés que no andan: son decorativos, nada más. No los necesitan hasta que caminan.
- Monitores con demasiadas funciones: los básicos de sonido o vídeo suelen bastar; los que miden constantes puede generar más ansiedad que tranquilidad.
Dónde sí merece la pena invertir
Silla de coche homologada, cuna segura y un buen sistema de porteo o cochecito adaptado a vuestro día a día. Son las cosas que vais a usar todos los días, muchas veces al día, durante meses.
Antes de comprar, pregúntate esto
¿Lo vamos a usar más de un mes? ¿Resuelve un problema real que ya tenemos, o uno hipotético que nos están vendiendo? Si conectáis esta pregunta con el presupuesto real del primer año, veréis que hay bastante margen para no gastar en lo que no hace falta.