Entre el año y los tres, muchos niños atraviesan una fase intensa de "mío" con cualquier objeto, juguete o persona. No es un problema de carácter, es parte de cómo están construyendo su sentido de identidad y propiedad.
Por qué pasa
A esta edad, el niño está empezando a entender que existe como individuo separado de los demás, y los objetos son una forma concreta de expresar ese "yo". Compartir requiere una capacidad de perspectiva social que todavía se está desarrollando.
Por qué forzarlo no ayuda
Obligar a compartir de forma sistemática no enseña generosidad real, y puede generar más frustración y resistencia. El niño aprende antes a compartir cuando lo ve modelado y cuando se siente respetado en su "no", que cuando se le impone.
Qué sí ayuda
- Explicar turnos ("ahora juega él, luego te toca a ti") en lugar de exigir que ceda el objeto de inmediato
- Modelar tú mismo el compartir en el día a día
- Validar que algo sea "suyo" sin ridiculizarlo ("es normal que no quieras prestarlo, es tuyo")
Es una fase, no un rasgo permanente
La capacidad de compartir con más naturalidad suele desarrollarse progresivamente a partir de los 3-4 años, a medida que la perspectiva social del niño madura.