Es habitual, sobre todo a partir de los 2 años, que el niño detecte rápido si hay grietas entre los criterios de los padres — y las use, de forma bastante intuitiva, a su favor.
Por qué es tan importante la coherencia
No se trata de estar de acuerdo en todo, sino de que las normas básicas del día a día no cambien según quién esté presente. La incoherencia genera confusión en el niño y roce entre los adultos.
Cómo unificar criterios en la práctica
- Habladlo antes, no en caliente delante del niño — acordad las normas "no negociables" con antelación
- Si uno de los dos ya ha dado una respuesta, el otro la respeta en ese momento, aunque no esté de acuerdo — la discrepancia se habla después, en privado
- Frases como "lo que diga papá/mamá va a misa" refuerzan la idea de equipo, aunque luego ajustéis criterios entre vosotros
Cuando de verdad discrepáis
Es normal tener enfoques distintos en algunos temas. Lo importante es resolverlo en privado y llegar a un criterio común, no arreglarlo delante del niño ni contradecirse mutuamente en el momento.
No hace falta ser rígidos, sí consistentes
La consistencia no significa normas inflexibles para siempre — significa que, mientras una norma esté vigente, se aplique igual la diga quien la diga.