Aunque la relación de pareja termine, la relación de coparentalidad continúa durante toda la infancia de los hijos comunes, y a menudo más allá. Mantenerla funcional, aunque el vínculo de pareja se haya roto mal, beneficia directamente a los niños.
El principio base
La comunicación de coparentalidad es sobre los hijos, no sobre la relación de pareja terminada. Separar ambos planos, aunque cueste al principio, es la base de una coparentalidad que funcione.
Cómo comunicarse de forma más funcional
- Usa canales concretos para temas de los hijos (una app o grupo específico), separados de la conversación personal
- Comunica hechos y logística, evitando reproches o temas de la ruptura en esos mensajes
- Si la comunicación directa es muy conflictiva, algunas apps de coparentalidad permiten gestionar calendarios y gastos sin necesidad de hablar directamente todo el tiempo
Qué evitar delante de los hijos
- Criticar al otro progenitor delante de ellos, aunque tengas razones para el enfado
- Usarlos como mensajeros de conflictos entre adultos
- Preguntarles por la vida del otro progenitor como forma de obtener información
Si la relación es muy conflictiva
Un mediador familiar, o en última instancia el propio juzgado, puede ayudar a establecer normas de comunicación claras cuando el diálogo directo no es viable. No es un fracaso necesitar ese apoyo externo.
Con el tiempo, suele mejorar
Los primeros meses tras la separación son habitualmente los más tensos. La mayoría de coparentalidades se estabilizan con el tiempo, a medida que las emociones de la ruptura se asientan.