En el hospital había personal, horarios y protocolos. En casa hay solo vosotros dos (o tres, si cuenta el bebé) y un aprendizaje que va a toda velocidad. La primera semana no se trata de tenerlo todo controlado, sino de sobrevivirla lo mejor posible.
Bajad las expectativas de casa, de verdad
La casa no va a estar ordenada. La colada se va a acumular. Es temporal, y no pasa nada. Priorizad descanso y comida por encima de limpieza.
Comida: resuelto, no cocinado
Es buen momento para tirar de comida a domicilio, batch cooking hecho antes del parto (si os dio tiempo), o aceptar la ayuda de familiares que se ofrezcan a cocinar. Cocinar desde cero esta semana es un lujo que probablemente no tengáis.
Turnos, aunque sea informales
No hace falta un cuadrante estricto, pero sí ir turnándoos para que ambos podáis dormir algo, aunque sea a ratos. Ninguno de los dos aguanta bien una semana entera sin descanso mínimo.
Pedid ayuda sin culpa
Si alguien se ofrece a hacer la compra, quedarse una hora mientras dormís, o traer comida, aceptadlo. Esta semana no es el momento de demostrar que podéis solos con todo.