Las primeras 48 horas tienen algo de burbuja: estáis los tres (o más) en una habitación de hospital, sin apenas dormir, mientras el mundo exterior sigue pidiendo atención vía móvil.
El sillón, tu nueva cama
La mayoría de hospitales ofrecen un sillón reclinable para el acompañante. No es cómodo, pero es temporal. Lleva ropa de abrigo y algo que te ayude a descansar aunque sea a ratos cortos.
Gestionar las visitas
Es un tema recurrente: familia y amigos con muchas ganas de conocer al bebé, y una madre que necesita descansar. No hace falta que todo el mundo venga el primer día. Marcar una franja horaria concreta, y comunicarla con antelación, evita que las visitas se acumulen justo cuando menos energía hay.
Tu función en estas horas
- Filtrar visitas y llamadas para que ella pueda descansar
- Aprender junto a las enfermeras los primeros cuidados: cambio de pañal, forma de cogerlo, lactancia si la hay
- Encargarte del papeleo del alta y del registro que se pueda tramitar desde el hospital
Cuídate también un poco
Comer algo de verdad (no solo máquina expendedora), salir cinco minutos a que te dé el aire, y avisar a alguien de fuera para que te traiga lo que necesites. No vas a rendir si no cuidas lo mínimo de ti mismo.