Por muy bien planificado que tengas el presupuesto del primer año, siempre aparecen gastos que no estaban en la hoja de cálculo: una visita médica no cubierta, un cambio brusco de talla, un producto que resulta que sí hace falta.
Los imprevistos más comunes
- Vacunas no incluidas en el calendario público, si decidís ponerlas
- Visitas médicas puntuales fuera de la sanidad pública si hay lista de espera
- Reposición de ropa por crecimiento más rápido de lo esperado
- Sustitución de artículos (chupetes, biberones) que se pierden o rompen con frecuencia
Cómo amortiguarlo
- Un pequeño fondo de imprevistos específico para el bebé, aparte del presupuesto mensual habitual
- Revisar el presupuesto cada 2-3 meses en lugar de fijarlo una vez y olvidarlo
- Priorizar segunda mano en artículos de corta duración (ropa, cochecitos) para dejar margen a los imprevistos reales
No es fracaso de planificación
Que aparezcan imprevistos no significa que hayáis calculado mal — es prácticamente inevitable con un bebé. Tener margen mental y económico para ello, en lugar de esperar que el presupuesto cierre exacto, reduce mucho el estrés.