Supervivencia Práctica (0 a 12 meses)

Cólicos: técnicas de supervivencia cuando la tarde se convierte en un drama

Ilustración de bebé llorando

Los cólicos del lactante afectan a una parte importante de los bebés en sus primeros meses, típicamente con llanto intenso al final de la tarde o por la noche, sin una causa médica identificable. Suelen mejorar solos a partir del tercer o cuarto mes.

Cómo reconocerlos

Llanto intenso y difícil de calmar, piernas encogidas hacia el abdomen, cara enrojecida, tripa a veces algo hinchada. Ocurre en un bebé que, por lo demás, está sano y gana peso con normalidad.

Técnicas que suelen ayudar

  • Posición boca abajo sobre el antebrazo ("posición del tigre en el árbol"), con la cabeza apoyada en tu mano
  • Movimiento suave y constante: mecer, pasear, incluso el coche a veces funciona
  • Sonido blanco: el secador, la aspiradora o ruido similar calma a algunos bebés
  • Masaje abdominal en sentido de las agujas del reloj, si el pediatra lo aconseja

Turnaos, de verdad

Los cólicos agotan emocionalmente a quien los sostiene. Turnaos cada 20-30 minutos si es posible — nadie aguanta bien un cólico entero sin relevo.

Cuándo consultar al pediatra

Si el llanto se acompaña de fiebre, vómitos, sangre en las heces, o el bebé no gana peso con normalidad, no es un cólico típico y hay que consultar. También si el llanto os supera emocionalmente — pedir ayuda no es rendirse.

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