Cortar las uñas de un bebé genera un estrés desproporcionado la primera vez: son diminutas, se mueve constantemente, y el miedo a hacerle daño es real. Con algo de técnica, deja de ser un drama.
El mejor momento
Cuando está dormido o muy adormilado (tras una toma, por ejemplo) es cuando menos se mueve, lo que reduce mucho el riesgo. También puedes aprovechar el rato tras el baño, cuando las uñas están más blandas.
Herramientas que ayudan
- Tijeras de punta redonda específicas para bebés, o un cortaúñas de bebé
- Buena luz para ver bien dónde cortas
- Lima suave como alternativa si las tijeras te dan mucho respeto al principio
Técnica
- Sujeta bien el dedo, presionando ligeramente la yema hacia abajo y alejándola de la uña
- Corta siguiendo la forma natural de la uña, sin apurar demasiado
- Si se mueve mucho, para y retoma en otro momento — no hace falta terminar las diez uñas de una vez
Si le haces un pequeño corte
Pasa más de lo que crees, y no es motivo de pánico. Presiona suavemente con una gasa limpia unos segundos hasta que pare de sangrar; suele ser un corte muy superficial. No necesita más cuidado que eso en la mayoría de los casos.