El paso de gatear a andar cambia la dinámica familiar por completo. De repente, todo está a su alcance, y el "quieto en el sitio" desaparece del vocabulario diario.
Qué esperar en esta etapa
- Caídas frecuentes, la mayoría sin importancia — forman parte del aprendizaje
- Necesidad de explorar cada rincón, cajón y objeto a su alcance
- Mayor cansancio para los adultos, por la vigilancia constante que exige
Adaptar la casa con seguridad
- Protectores de esquinas en muebles bajos y mesas
- Anclar muebles altos o estanterías a la pared para evitar vuelcos
- Guardar productos de limpieza y objetos pequeños fuera de su alcance
- Barreras en escaleras si las hay en casa
Deja que explore, con supervisión
Restringir demasiado el movimiento frena el aprendizaje. Es mejor adaptar el entorno para que la exploración sea segura que intentar controlar cada paso constantemente.
El "sentarse tranquilo" vuelve, a su manera
Esta etapa de movimiento constante no dura para siempre con la misma intensidad. Con el tiempo, aparecen momentos de juego más tranquilo, aunque el ritmo general siga siendo más activo que antes.