El paso de la cuna a la cama suele ocurrir entre los 2 y 3 años, y trae consigo una novedad: el niño ya puede levantarse solo, lo que a veces se traduce en visitas nocturnas frecuentes a la habitación de los padres.
Cuándo hacer el cambio
No hay una edad fija obligatoria — se suele recomendar esperar a que el niño intente trepar fuera de la cuna (por seguridad) o a que muestre interés por "la cama de mayores", en lugar de cambiarlo por pura convención de edad.
Estrategias para las primeras semanas
- Mantén la misma rutina de sueño que ya funcionaba en la cuna, cambiando solo el mueble
- Explica con antelación, de forma sencilla, qué va a cambiar y qué se espera (quedarse en la cama hasta que amanezca, por ejemplo)
- Si se levanta, acompáñalo de vuelta a su cama con calma y sin mucha conversación, para no reforzar la costumbre con atención extra
- Una barrera lateral en la cama ayuda a que se sienta seguro sin caerse, sin necesidad de barrotes completos
Es normal que cueste al principio
Las primeras semanas suelen tener más despertares y visitas nocturnas de lo habitual. Con constancia en la rutina, la mayoría de niños se adapta en unas pocas semanas.
Si las visitas nocturnas persisten mucho tiempo
Si tras varias semanas la situación no mejora nada, puede ayudar revisar si hay algo más de fondo (miedo nocturno, algún cambio reciente en casa) antes de asumir que es solo cuestión de tiempo.