El primer baño de un recién nacido intimida: es pequeño, está mojado, resbala, y parece mucho más fràgil de lo que en realidad es. Con la técnica correcta, el miedo baja rápido.
Antes de empezar
- Ten todo a mano antes de meter al bebé en el agua: toalla, ropa limpia, pañal, jabón neutro
- Agua templada (unos 37°C, prueba con el codo o un termómetro de baño)
- Habitación cálida, sin corrientes de aire
La técnica de sujeción segura
Sujeta al bebé pasando tu antebrazo por debajo de su espalda, sosteniendo la cabeza y el cuello con tu mano en esa misma zona, mientras con la otra mano lo lavas. Esta sujeción evita que resbale aunque esté completamente mojado.
El orden que facilita todo
- Cara y cabeza primero, con agua limpia sin jabón
- Cuerpo después, de arriba abajo
- Zona del pañal al final
- Sácalo envuelto directamente en la toalla, con capucha si la tiene, para que no pierda calor
No hace falta bañarlo todos los días
Los recién nacidos no se ensucian tanto como para necesitar baño diario. 2-3 veces por semana es suficiente en las primeras semanas, limpiando la zona del pañal a diario con toallitas.
Con la práctica, deja de dar miedo
Como con casi todo en la paternidad, las primeras veces son las más tensas. A partir del quinto o sexto baño, la mayoría de padres ya lo hacen con soltura.