Todo el discurso alrededor del parto se centra, con razón, en ella. Pero el padre también siente miedo: a no saber reaccionar, a que algo salga mal, a verla sufrir sin poder hacer nada. Y como "se supone" que tienes que ser el fuerte, ese miedo casi nunca se dice en voz alta.
De qué tienen miedo los padres, en concreto
- A no saber qué hacer en el momento clave
- A que haya complicaciones y sentirse completamente impotente
- A desmayarse o "flaquear" delante de ella
- A no estar a la altura emocionalmente
Por qué callarlo no ayuda
Guardarte el miedo no te hace más fuerte el día del parto, solo te deja procesándolo solo. Hablarlo con tu pareja, con otro padre, o incluso con la matrona en las revisiones, reduce la sensación de estar cargando algo que nadie más lleva.
Lo que sí puedes controlar
No puedes controlar cómo va a ir el parto, pero sí puedes prepararte: ir a las clases de preparación al parto, conocer el plan de parto, saber qué papel tendrás en cada fase. La preparación no elimina el miedo, pero sí la sensación de no tener ningún control.
El día del parto
Es normal seguir teniendo miedo incluso ya dentro del paritorio. Tu trabajo ahí no es no tener miedo, es estar presente a pesar de tenerlo: sujetar su mano, seguir las indicaciones del personal médico, y confiar en que el equipo sanitario sabe lo que hace.